La Meditación es un
estado de conciencia al que se llega a través de la relajación
del Cuerpo y de la Mente. En este estado reconocemos quienes
somos en realidad. Entramos en contacto con nuestra verdadera
identidad para tener más claridad en nuestra vida.
Los cuencos son
instrumentos sagrados de las tradiciones de los Himalayas que
hacen posible que lleguemos rápidamente a la Meditación con
mucha facilidad y sin necesidad de preparaciones arduas . El
sonido de los cuencos hace que nuestra respiración se
naturalice, al igual que ayudan a sincronizar el latir de
nuestro corazón y relajar profundamente nuestro cuerpo y así
también nuestra mente.
Construidos de metales
que corresponden a los planetas principales ayudan también a que
se sincronicen los hemisferios del cerebro para producir una
perfecta armonización, nunca mejor dicho, ya que es la riqueza
de los armónicos (ondas vibratorias que conforman una nota
musical) la que produce el mejor efecto. Al acercarse los
cuencos al cuerpo sus sonidos van a resonar en la zona del
cuerpo que en este momento necesita un reequilibrio energético.
En este encuentro se
aportan las instrucciones precisas para mejorar la práctica
individual que se realice en casa y llevar a todo el grupo de
asistentes a mejorar la calidad de vida y salud sea en el plano
fisiológico, emocional, mental e incluso espiritual.
Otra de las
peculiaridades de nuestra meditación es el canto de mantras
(palabras que propician un elevado estado de conciencia y
apaciguan la mente con pensamientos incontrolados). El uso de la
voz es muy importante para reconocer nuestra identidad sonora y
al usarla en grupo aprendemos a proyectarla correctamente para
nutrirnos de nuestro propio sonido interior.
La música ha sido
especialmente compuesta por Jos Gayá para este método de
meditación.